James Graham
April 20, 2009
Y llevo toda la mañana queriendo escribir algo inteligente sobre el asunto, pero tengo un vacío peculiar. Me siento incapaz de decir nada sobre la partida de este hombre, acaso el escritor del ámbito anglosajón más importante de los géneros especulativos en los últimos 30 años, apenas superado por una nariz por Philip K. Dick.
Hablar de Ballard es referir una obra dura como pocas, escrita con la frialdad del viviseccionista (no en balde estudió medicina), que en conjunto refleja una humanidad decadente, hipnotizada por la pirrita del consumo desmedido y la frivolidad.
Violento y brutal, su trabajo narrativo ha dejado una huella profundísima en la literatura, dentro y fuera de cualquier subgénero. Sin embargo, pese a gozar de una entusiasta horda de fanáticos y miles de lectores incondicionales, es un desconocido para el gran público, que acaso no está listo para una obra tan descarnada y cínica. Ello habla bien de Ballard y mal, muy mal del gran público lector.
Ballard conjunta lo mejor de los dos mundos, el del ghetto de la ciencia ficción y el de la Literatura, con mayúscula, de altos vuelos. Prácticamente en su honor Bruce Sterling acuñó el término de slipstream, aquellas obrar literarias que se mueven libremente entre los subgéneros y la literatura "formal." Como Vonnegur, Houllebecq, Pynchon. Como Cortázar y Borges también. Pero no hay mejor ejemplo de slipstream que el propio Ballard.
Sé que a muchos su nombre no les dirá nada, pues no es una celebridad taquillera de las letras, un Saramago o un Milan Kundera (uf, ¿alguien se acuerda de Kundera?); se trata más bien de lo que ahora se ha dado en llamar un escritor "de culto", aunque este sea un término que aborrezco, pues se ha diluido en boca de los imbéciles.
Nacido en Shanghai en 1930, hijo de expatriados ingleses, Ballard cayó prisionero juntó con su familia en un campo de prisioneros en China, experiencia que sirvió de base para su novela El imperio del sol, que habría de inspirar la película del mismo nombre de Steven Spielberg. Veinte años después David Cronenberg haría lo propio con la adaptación fílmica de Crash. Nadie mejor que él para hacerlo.
Alguna vez leí que sólo había tres escritores auténticamente punks: William Burroughs, Jean Genet y Ballard. La obra de este último es un retrato descarnado de la decadencia de la sociedad occidental. Su llamada trilogía urbana, compuesta por las novelas Crash, La isla de concreto y Rascacielos da cuenta de ello.
Como bien señala Alberto Chimal en su página, Ballard no emite juicios respecto a las situaciones extremas sobre las que escribe. Quizá ello lo haga aún más brutal. Su trabajo fue desde lo apocalíptico en sus primeras novelas (entre las que destaca El mundo sumergido de los años 60, en la que adelantaba la idea de las consecuencias de un cambio climático global), a un sentimiento, mezcla de alienación y obsesiones en sus últimos libros que sólo puede ser descrito por el adjetivo ballardiano.
Viudo desde muy joven, Ballard crió solo a sus tres hijos. Vivió sus últimos años batallando contra un cáncer devastador que finalmente lo noqueó en el último round. Ojalá halle paz en su descanso.
Los dejo con un par de fragmentos sacado de una entrevista poblicada, en inglés, en www.ballardian.com:
No. I don’t have a PC. I’m not on the internet and I think that’s a matter of age. I’m nearly 76 now and I think the personal computer and the internet really came in about 10 years ago. And by then I was an old dog and the internet was a new trick. I mean, I still write my novels in longhand and type them out on an old electric typewriter. I don’t have any modern appliances. I have a mobile phone but I hardly ever use it. And all these things like iPods and Blackberries – I am interested in them, but I’m too set in my ways.
No, no tengo una PC. No estoy en internet y creo que se trata de un asunto de la edad. Tengo ahora casi 76 años y creo que la computadora personal y la internet se consolidaron hace unos diez años. Y para entonces yo ya era un perro viejo y la internet era un truco nuevo. Quiero decir, aún escribo mis novelas a mano y las tecleo en una vieja máquina de escribir eléctrica. No tengo ningún electrodoméstico moderno. Poseo un celular pero rara vez lo uso. Y todas esas cosas como los iPods y las Blackberries, me interesan pero ya estoy muy hecho a mi modo.
Y luego esta otra:
You once said (that science fiction) was ‘the only true literature of the 20th century’. What about today?
Well, the problem is that at the heart of science fiction was novelty: it was predicting the new all the time. I remember reading science-fiction magazines from the 1950s and one was constantly excited by the vision of the future dominated by television, advertising, space travel — the modern world, in short. As far as I can see, science fiction has lost that sense of the new, because its vision has materialised around us. We take it for granted. The future envisaged by science fiction is now our past, and the result is it’s probably come to a natural end. That doesn’t mean that one can’t continue writing it: one just has to move into a different terrain.
Alguna vez usted dijo (que la ciencia ficción) era "la única literatura genuina del siglo XX." ¿Qué piensa ahora?
Bueno, el problema es que el corazón de la ciencia ficción era la novedad: ésta predecía lo nuevo todo el tiempo. Recuerdo haber leído revistas de ciencia ficción en los cincuenta y uno estaba constantemente emocionado por la visión del futuro dominado por la televisión, la publicidad, los viajes espaciales —en resumen, el mundo moderno. Hasta donde puedo ver, la ciencia ficción ha perdido ese sentido de lo nuevo, porque sus visiones se han materializado entre nosotros. Las damos por hechas. El futuro imaginado por la ciencia ficción ahora es nuestro pasado y el resultado es que probablemente llegue a su fin natural. Eso no significa que uno no pueda seguir escribiendo; uno sólo tiene que moverse a territorios nuevos. (el subrayado es mío).
Maestro, lo vamos a extrañar…
Avisos parroquiales
>>>Mi amigo y paisano balbuenero Mauricio Carrera, talentoso colega, comienza un taller literario. Puedo pensar en pocos escritores que sean buenos profesores, Mauricio es uno de ellos. Interesados comunicarse con él al 55-34-19-94 de la ciudad de México o al correo electrónico maur39@hotmail.com. Díganle que le mando saludos.
>>>Habrá una presentación de mi novela Ojos de lagarto en el tianguis del libro de Reforma, colocado enfrente de la plaza Reforma 222, entre Insurgentes y Niza, este miércoles 22 a las 19:00 horas. Ojalá se den una vuelta.
>>>Se acaba El muertito sabrosón, cómic colectivo en el que estuve participando con otros colegas moneros. Visítenlo mientras dura. Se va, se va…
