Este servidor ya me hartó…

May 25, 2009

Mala interfase, mal manejo de fotos, incapacidad para subir videos…

 

Me regreso a Blogspot.

 

Amigos, los espero en la vieja dirección de este blog, http://monorama.blogspot.com de donde nunca debí haberme ido.

 

Más explcaciones, allá—

Postales desde del DF

May 5, 2009

La histeria mengua.

 Pero las preguntas permanecen.

 

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Aterrado, seguí durante días las noticias. Pegado a la computadora, checaba todo el tiempo los portales de noticias. Las versiones eran encontradas, los datos contradictorios. Como suele suceder, el rumor tomó las calles. Ante la ausencia de información oficial confiable, las teorías de conspiración florecieron en blogs y foros.

 

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En medio de la emergencia, María, nuestra hija de casi cinco meses se puso gravísima del estómago. Una pesadilla, salir a la media noche hacia el Hospital Mocel, el más cercano a casa, para encontrarse con un lugar horroroso de pésimo servicio. Desanimados, llevamos a la nena al Hospital Infantil Privado. Qué diferencia.

 

En la madrugada del martes, el hospital hierve. Debe haber unas treinta familias, temerosas de que sus hijos o hijas estén enfermos. En las prisas, Rebeca y yo olvidamos los tapabocas que atesoramos, sobrantes de cuando nació nuestra hija. Pero en ese momento parece lo de menos.

 

El diagnóstico: una infección bacterial. El horror, el horror.

 

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Doy mis dos  clases a distancia a través de sendos blogs. Me sorprende la respuesta de mis alumnos del seminario de Utopías. Me descorazona la lentitud de los de ilustración digital.

 

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Apenas hace unos días revisaba con mis alumnos un artículo publicado en Chilango sobre varios escenarios apocalípticos para la ciudad de México. Nadie pensó en una epidemia.

 

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Poco a poco las cosas vuelven a la normalidad. Afortunadamente, parece que no hubo explosiones de miedo generalizado. Hubo compras de pánico aisladas. Pero jamás escasearon los alimentos ni el agua en los supermercados. Eso sí, imposible conseguir antigripales o tapabocas.

 

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El puente del primero de mayo transcurre casi normalmente. La gente que puede sale de la ciudad, huye a las playas.  Pero los turistas extranjeros abandonan el país. ¿Cuánto tardará Cancún, Vallarta, Playa de Carmen, en recuperar la confianza de los visitantes europeos y norteamericanos?

 

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Los daños a la economía se antojan incalculables. Una ciudad gigantesca parcialmente paralizada. Tan sólo el sector restaurantero reporta pérdidas por 1200 millones de pesos.

 

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 Soy el primero en reconocer que soy un pésimo blogger. No logro estar a la altura de las circunstancias, como hicieron muchos de mis colegas. Qué vergüenza.

 

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Como dije, las dudas prevalecen. Pero creo que lo peor es hacer eco de la desinformación.

 

En medio del maremágnum informativo, mi admirado colega Mauricio-José Schwarz nos ofrece un texto esclarecedor, del que resalto un párrafo:

 

En los márgenes [del bombardeo desinformador], sin embargo, lejos del sensacionalismo de medios irresponsables y de la penuria moral de gobiernos usurpadores y ultrarreligiosos, hay información, mucha. En condiciones normales, sería de esperarse que los medios de comunicación fueran, precisamente, los encargados de separar el grano de la paja, la propaganda de la información, lo irracional de lo racional. Vaya, ésa es (o era) la responsabilidad de los medios. Pero en las condiciones actuales, donde la desinformación fluye con tanta alegría como la información, recuerde las dos preguntas en las que tanto insistimos, y que debe dirigir a quienes dan la información y a los medios que la transmiten: ¿Cómo lo sabe? y ¿Puede probarlo? Eso al menos le ayudará en principio a distinguir entre las declaraciones a voleo de un político y la información basada en hechos reales, conocimientos sólidos y datos comprobables.

 

Gracias, Mauricio.

 

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Y mientras volvemos a nuestras rutinas, cabe preguntarnos tres o cuatro cosas:

 

¿Cuáles serán las consecuencias a corto y largo plazo de esta contingencia en nuestra vida cotidiana? ¿Podremos olvidarnos de tapabocas y cuarentenas?

 

¿Hay una amenaza real de salud pública de tales dimensiones que requiera semi paralizar al país?

 

¿O se tratará de una torpísima estrategia de medios?

 

Imposible saberlo…